Raymundo Zamarripa
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Especialistas en medio ambiente piden ver películas como Buscando a Dory o su antecesora Buscando a Nemo con una visión respetuosa de la vida silvestre.
Apuntan que los éxitos en taquilla popularizan ciertas especies, pero también provocan su explotación comercial y la afectación de sus hábitats.
“Con Nemo hubo un boom por tener peces. Lo cual no está mal, siempre y cuando vengan de criadero, estén certificados y no vengan de medio silvestre”, explica Ana Isabel González, subcoordinadora de Especies Invasoras de la Conabio.
Destaca que la historia invitaba al público a liberar a las mascotas para que fueran felices y la gente lo hizo, pero fomentó la apación de especies invasoras. Se liberaron peces en ecosistemas ajenos y alteraron el equilibrio, a esto se le llamó el “Efecto Nemo”.
“Fue un problema fuertísimo porque no sólo liberaron peces, sino también el agua de las peceras que trae patógenos, caracolitos y plantas con mucho potencial de volverse invasoras y dañar los cuerpos de agua”, explica.
En una zona de EU comenzó a morir la población de águilas calvas.
“Resultó que el águila  se comía unos patos de un estanque en donde alguien tiró hydrilla, una planta de acuario que contenía una cianobacteria altamente tóxica, planta que consumían los patos”, detalla la bióloga.
Con respecto a Buscando a Dory, González recalcó que el pez cirujano, al que pertenece el personaje, no se cultiva en cautiverio, así que los que se venden en los acuarios provienen de arrecifes e invitó a no que comprarlos.
“Los animales vivien felices en el mar. Más que sacarlos de ahí para tenerlos en casa, tenemos hacer cosas para conservar sus hábitats”, alerta.