La Condusef en Aguascalientes advirtió ayer que usuarios financieros han estado recibiendo un gran número de llamadas de empresas denominadas “reparadoras de deuda”, las cuales ofrecen soluciones casi mágicas a todas las deudas, peso sin garantía alguna.
Ignacio Villanueva Chávez, subdelegado de esta dependencia, aseveró que si una empresa ofrece resolver sus problemas de endeudamiento, negociar descuentos de hasta 70% con su banco acreedor y borrarle del Buró de Crédito, el usuario financiero debe tener cuidado, pues corre el peligro de que le estropeen su historial crediticio.
Aclaró que en México no existe la figura legal de “reparadoras de deuda”, lo que significa que no están contempladas por la ley ni supervisadas por el Gobierno, y que trabajan con esquemas diseñados por ellos mismos. Al no estar reguladas por ningún órgano de Gobierno, no hay manera de presentar una reclamación ante la Condusef en caso de incumplimiento o fraude.
Si bien cada “reparadora de deuda” tiene un esquema de operación propio, generalmente todas ofrecen asesoría legal y financiera; tomando en cuenta sus ingresos, egresos y deudas, determinan el monto que se puede destinar para pagar, negocian a nombre del usuario financiero la reestructuración o descuentos de las deudas con las instituciones financieras acreedoras y también se hacen cargo de atender llamadas de los despachos de cobranza.
Ante ello, la Condusef recomienda acercarse directamente a la institución financiera acreedora, para llegar a un acuerdo y no tener que recurrir a ese tipo de servicios, ya que además de que no proporcionan una solución legal, se corre el riesgo de que se trate de un fraude y seguramente quedará una nota negativa en su historial de Buró de Crédito.
Ignacio Villanueva Chávez precisó que si un usuario financiero ha caído en moratoria, es decir, si ha dejado transcurrir al menos 90 días sin abonar a su adeudo, puede reestructurar la deuda.
Explicó que comparada con la consolidación de deudas, la reestructura a simple vista parece ventajosa porque el banco acreedor puede hacer “quitas”, es decir, disminuir el monto de la deuda e incluso eliminar los intereses generados por ésta. No obstante, la desventaja es que una “quita” tiene consecuencias negativas para el historial crediticio y reduce la capacidad de acceder a un nuevo financiamiento.
El subdelegado de la Condusef indicó que si una reparadora de deuda solicita al usuario financiero dinero en efectivo o hacer depósitos en una cuenta personal sin haber resuelto nada todavía, es factible que se trate de un fraude.
En caso de incumplimiento en el contrato que se firme, difícilmente se encontrará una institución gubernamental que pueda ayudarlo a presentar una demanda, ya que no se encuentran reguladas.
Enfatizó que sólo el usuario financiero es el único que puede gestionar de manera legal y limpiar su historial crediticio. Recomendó no creer todo lo que les dicen, muchas reparadoras ofrecen reducciones milagrosas de los adeudos, pero ninguno las puede garantizar.
Ignacio Villanueva sugirió que cada persona debe evaluar las causas que lo llevaron a un endeudamiento y a partir de ahí evitar volver a caer en una situación igual o similar.
Finalmente, dijo que nadie debe comprometer más del 30% de sus ingresos en deudas. En las deudas de tarjetas hay que pagar siempre el monto total, no sólo el mínimo. Algo vital es que nadie debe considerar la tarjeta de crédito como un ingreso adicional.