Alcanza Zabaleta la plenitud

CDMX.- Hablar de la obra Conejo Blanco, Conejo Rojo, que se presenta en La Teatrería, es casi imposible.
Nassim Soleimanpour, autor iraní, escribió el texto para ser entregado sobre el escenario a quienes les correspondiese interpretarlo, sin que conozcan su contenido con antelación. Y una de sus acotaciones es que no se revele nada sobre el tema de la puesta.
Pero, más allá de las restricciones aceptadas, a Susana Zabaleta le costó compartir su experiencia en el montaje a causa de la emoción, y sólo atinó a describirla como un viaje psicotrópico.
“Alguna vez, un actor del que no puedo decir su nombre, me dijo que había probado el LSD, y que cuando lo hizo había ido a la Luna, recibido la fuerza del espacio, manejado un cohete y volteó a ver la Tierra.
“Se dio cuenta de lo inmenso que era el espíritu del ser humano y el ser humano como individuo. Creo que esta noche es exactamente eso. Esta experiencia sólo la he sentido tres veces en mi vida, y ésta es la tercera”, dijo la actriz en entrevista.
Al finalizar la función, la noche del jueves, la también cantante se dirigió a su camerino, se sentó, se sirvió un vaso de vino y cayó en evidente y profunda reflexión.
Al hablar sobre la sensación de estelarizar el montaje, sus ojos se humedecieron y un ligero temblor se hizo perceptible.
“La primera vez en sentirme así fue cuando, a los 18 años, estaba en un concurso de ópera y canté ‘Dido y Eneas’. Cuando empecé, dije: ‘Dios sí existe’. Volví a cantar, sigo cantando, y nunca lo he vuelto a sentir.
“La otra fue cuando tuve a mi hija. Cuando tienes a tu primer hijo, el cuerpo crea una anestesia extraña; el mismo cuerpo te da una especie de droga que hace que sigas adelante”, compartió.
Finalmente, pararse ante 106 personas y representar una obra en tiempo real mientras leía un guión desconocido fue su primer éxtasis como actriz.
“He hecho películas, monólogos y nada había sido como esto. ¿Qué me tiene en la carrera? Pues estas ganas de volver a sentirlo y, por lo tanto, puede volver a pasar”. (Enrique Navarro/Agencia Reforma)