Adalberto Ríos
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 16-Abr .- Uno de los hitos del siglo 20 fue el inicio del transporte aéreo de pasajeros y la aparición de aeropuertos que, con el paso del tiempo, se han vuelto parte necesaria de la infraestructura de toda gran ciudad, además de puntos de partida y llegada que impulsan la economía.

EL PRIMER DESTINO
El año de 1921 fue fundamental para la aviación mexicana; por primera vez una persona viajó como pasajero, en un vuelo de la Ciudad de México a Tampico, centro neurálgico de la entonces pujante industria petrolera.
Esta terminal también fue cuna en 1923 de Mexicana de Aviación, la primera aerolínea de México y una de las tres pioneras en el mundo, junto con KLM y Avianca. La turbulenta desaparición de Mexicana echó por la borda una historia de trabajo de miles de mexicanos y uno de los más preciados activos que puede tener una empresa: un nombre prestigiado y consolidado.
El aeropuerto de Tampico, cerca del río Pánuco, vio partir rumbo a Brownsville, Texas, el primer vuelo internacional desde nuestro país y presenció el aterrizaje del célebre Charles Lindbergh, que piloteó el trimotor Ford México con la “increíble” cifra de 13 pasajeros.
Actualmente, el aeropuerto ha crecido, pero sigue guardando parte del histórico inmueble que es, sin duda, un patrimonio a preservar.

UN GIGANTE EUROPEO
Europa cuenta con enormes y funcionales aeropuertos, como el Charles de Gaulle en París, Heathrow en Londres y el de Frankfurt, abierto en 1936.
La terminal alemana fue la base de operaciones del puente aéreo que permitió la sobrevivencia de Berlín al finalizar la Segunda Guerra Mundial y es actualmente la sede de la empresa Lufthansa. Cada año, el Aeropuerto de Frankfurt atiende a 60 millones de pasajeros y maneja 2.2 millones de toneladas métricas de carga; 88 líneas aéreas vuelan a y desde Frankfurt a más de 250 destinos en 100 países. De esos vuelos, más del 50 por ciento son intercontinentales.
El aeropuerto es el centro laboral más grande Alemania: emplea a 80 mil personas, integradas en 500 empresas emplazadas en el sitio.
Manejar todo lo anterior es una tarea colosal que implica desde tiendas de souvenirs, a restaurantes, servicio de masajes o instalaciones de mantenimiento, intentando que el pasajero no se sienta atrapado por las aglomeraciones, sino en un sitio funcional que permite el desplazamiento de manera fluida a todo tipo de viajeros, como si se encontraran en una confortable y agradable galería de arte.

CON MIRAS AL FUTURO
España es una potencia turística visitada por 68 millones de personas al año; el 79 por ciento arriban vía aérea. Un millón 700 mil latinoamericanos viajaron a España en 2014 desembarcando la mayoría en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Tiene cuatro terminales interconectadas. La T4, terminada en 2006, puede atender hasta 70 millones de pasajeros al año y está destinada a vuelos provenientes del  llamado territorio Schengen, en el que 26 países europeos facilitan el libre paso por su territorio.
Aeroméxico llega a la antigua Terminal 1 (muy poco funcional, por cierto), pero de una manera u otra, al dirigirse a otras ciudades o viajar por Iberia se llega a la T4 que impresiona por sus dimensiones y la audacia de su arquitectura, en especial su espectacular bóveda.
Barajas es un proyecto de vanguardia, de un país que ha sabido dimensionar la importancia del turismo.

EN LA ETERNA PRIMAVERA
Los aeropuertos alrededor de la Ciudad de México son un soporte para aligerar la sobrecarga de la central internacional de la capital mexicana.
Mientras proyectos mayores se logran, los aeródromos internacionales de Toluca, Puebla o Cuernavaca son alternativas interesantes.
El Aeropuerto Internacional General Mariano Matamoros o Aeropuerto Internacional de Cuernavaca se localiza en el municipio de Temixco, a 16 kilómetros de la capital morelense. Después de intentos que abarcan desde contar con una línea local (Aerolíneas Internacionales) hasta la presencia de Aeroméxico, Mexicana de Aviación y otras líneas que dejaron de volar, hace unos días una nueva empresa, TAR, ha comenzado a utilizar el aeropuerto para vuelos a Guadalajara y Monterrey.
Afortunadamente en 2009 se concluyeron obras que permitieron que Cuernavaca tuviera un aeropuerto adecuado para recibir aeronaves como el Boeing 737. Qué bueno que, por ahora, confortables equipos de 50 pasajeros Embraer ERJ145 faciliten la conectividad de Cuernavaca y reduzcan el flujo a la Ciudad de México.