Saúl Alejandro Flores

Gentiles lectores, como lo anticipé la semana pasada al referirme a la problemática hídrica con respecto a los contaminantes emergentes y a la imperiosa necesidad de implementar medidas y acciones con visión agrupadas o articuladas en una política hídrica, o dicho de otra manera en directrices claras y contundentes. Porque el caso de Aguascalientes es paradójico, se habla de problemas y existe una indiferencia, es cómo suele decirse un medio de defensa, en que el paciente sabe que tiene una enfermedad y parece ignorarla, no como un medio de sanar sino de pasar de largo sin atenderse y simular que no sabe o tiene la enfermedad, así parece ser la reacción de diversos agentes decisores en Aguascalientes.
La semana pasada hablamos de contaminantes emergentes como un problema no previsto que asoma y amenaza con algunos efectos desconocidos y otros que ya se comienzan a padecer, que por supuesto la tecnología existente no resuelve, pero que existen avances, técnicas y medidas que pueden atender el problema y es ahí en dónde la claridad de un política hídrica puede ayudar.
Pero como también lo mencioné la semana pasada, existen otras partes o fases del proceso o ciclo hidrológico, pues el tema de los contaminantes emergentes se centra mayormente en la parte del saneamiento y reutilización del agua tratada, pero ¿qué sucede con el agua en abastecimiento?, o ¿qué con el tema agrícola? o el comercio de agua virtual debe implementarse como una herramienta de desarrollo sustentable y que es de visión de futuro.

No tardarán muchos años para que esas medidas se implementen en el manejo de huella hídrica y comercio de agua virtual, lo penoso sería que llegáramos al final de la carrera, justo cuando el recurso este mermado en calidad y cantidad y otros países o regiones estén a la vanguardia y como ha solido suceder dependamos de su tecnología, de seguir importándola que en su mayor parte es tecnología que en dichos países ya no se usa, es por decirlo así de segunda mano, compramos los saldos o dicho de otra manera en materia de hidráulica y de gestión hídrica compraríamos tecnología outlet, como parece ser ha sido la costumbre o karma.

Es curioso ver que esa tendencia ha predominado en muchos aspectos de la vida y desarrollo mexicano, de ahí lo vital que representa generar ideas, conceptos propios y adecuados a la dinámica y problemática local y regional, eso se traduce en impulsar la tecnología e investigación local en materia hídrica e hidráulica.

Se ha considerado que la industria lechera ahora en una encrucijada que amenaza con su desaparición por nuevas formas de comercialización basadas en el consumismo y sustitución de nutrientes y pureza de alimentos, se ha basado en la excesiva presencia de agua para el ganado y que por una mala planeación, se  desfondó el problema; ahora se consume suero de leche o leche vegetal, basta probar las nuevas presentaciones para constatar que no es leche, luego aún la leche en polvo que es o implica un doble uso de agua, imaginen se necesita agua para que la vaca produzca leche y otra en el proceso de pasteurización y deshidratación para finalmente, cuando se tiene el polvo agregar de nueva cuenta agua para tener un vaso del producto, lo mismo sucede con los sustitutos de leche que se expenden por doquier.

Una auténtica política hídrica plantearía que no se justifica ser proveedor de agua para Jalisco o Guanajuato, específicamente para la ciudad de León, más aún cuando el agua es de origen o procede de las fuentes subterráneas o acuíferos con severos problema de sobreexplotación, la política hídrica visualizaría y diseñaría nuevas formas para atender el problema y definir los mecanismos, directrices, estrategias, acciones y objetivos que incluso deben repercutir en los instrumentos de planeación hídrica, que a su vez sería un componente importante de la planeación que en todos los ámbitos requiere Aguascalientes, porque es cierto que el agua es un problema, pero este puede ser atendido de mejor manera, cuando se visualiza y se diseña un plan de desarrollo pertinente, que contemple el desarrollo urbano, su crecimiento, la movilidad, los espacios públicos en favor de una mejor calidad de vida, el mismo desarrollo industrial y productivo que vendría a impactar en un mejor nivel de vida y disculpen lectores que parezca un mensaje político clásico y desgastado, pero este cansancio que provocan esas palabras son porque lamentablemente se tienen experiencias ingratas por parte de los políticos que con palabras que adolecen del cumplimiento ha sido palabras huecas porque no tienen sustento ni vienen respaldadas por acciones o firmeza, convicción o una planeación que garantice el cumplimiento certero.

Ahora bien recapitulando las reflexiones, quiero manifestar que la visión que sea guía de la política hídrica en Aguascalientes debe ir encaminada en generar productos o políticas propias que obtengan buenos resultados y con base en ellos diseñar esquemas que permitan incorporarse a la venta de esa tecnología generada a lugares cuyo estrés hídrico es similar o análogo a Aguascalientes; imaginen amables lectores, lo que puede implicar el éxito de una política hídrica local, de lo que se alcanzó en algunos años en un lugar como esta región y de cómo se transformó, esto significa que Aguascalientes podría ofertar y vender sus tecnologías propias, su manejo y gestión del recurso agua, por supuesto no se ofertaría una tecnología outlet.

Gentiles lectores esto debe ser un inicio de una forma de hacer las cosas que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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