Saúl Alejandro Flores

Hace casi tres semanas en este diario el día 04 de octubre en la sección de locales apareció una nota bajo el título: “Utilizarán en Guadalajara el agua del río San Pedro”, misma que me permito reproducir totalmente para comentarla y compartir una serie de reflexiones que son importantes considerar para una excelente gestión del recurso, por supuesto que repercuta en la disponibilidad de agua para el futuro.

A continuación me permito transcribir dicha entrevista: “El ambientalista Gerardo Ortega de León reveló la existencia de un nuevo proyecto que busca apoderarse de los recursos hídricos de Aguascalientes para dotarlos a la zona metropolitana de Guadalajara, aprovechando el vital líquido que corre por el río San Pedro, tras el fallido intento de elevar la cortina de la presa el Zapotillo. “Está a punto de concluirse el proyecto de análisis impulsado por el gobierno del Estado de Jalisco y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con la finalidad de evaluar la disponibilidad de agua en la cuenca del Río Verde para aprovechar este recurso”, aseguró”.

“El proyecto se denomina “Evaluación de la Disponibilidad de agua en la cuenca del Río Verde para el abastecimiento de la zona metropolitana de Guadalajara”, con el cual se busca construir una nueva presa que permita el almacenamiento del agua que no se pudo reservar, tras el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para impedir que elevara la cortina de la presa el Zapotillo de 80 a 105 metros. Para ello, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y la Comisión Estatal del Agua potable (sic) del estado de Jalisco signaron el convenio CEA.IMTA 001/2014, cuyos trabajos de investigación iniciaron el 1 de julio de 2014 y están programados para su conclusión antes de que finalice este año”.

“Ortega de León consideró que hasta el momento no se ha extendido un pronunciamiento contundente por parte de las autoridades del estado, con la finalidad de que Aguascalientes acceda a reservas de un volumen del total que se capta en el río San Pedro, y se pueda construir una presa que garantice el abasto en un nivel superficial. Manifestó que hace 20 años se inició el despojo de agua para el Estado, tras la publicación de un decreto presidencial para la reserva de más de 500 millones de metros cúbicos de la cuenca del río Verde, a los estados de Jalisco y Guanajuato”.

Concluida la transcripción paso a los comentarios, sobre el artículo que manifiesta lo que parece ser un descuido o desinterés de diversos actores locales en materia de gestión de agua, al carecer de un proyecto ambicioso de aprovechamiento para una región asentada sobre el acuífero 001 cuyo nivel de abatimiento y sobreexplotación es alto, y puede incrementarse por el simple hecho de que la ciudad de Aguascalientes sigue en crecimiento, y no sólo la ciudad sino la conurbación al sumarse Jesús María y San Francisco de los Romo, ¿cómo será la mancha urbana en treinta años?

Es preciso señalar antes de continuar que desde muchos años atrás el agua del Río San Pedro se ha ido a Jalisco, porque así ha sido su cauce antes de que existiera el Estado de Aguascalientes y Jalisco, el agua ha corrido por el río hasta convertirse en río Verde y luego reunirse con el río Santiago, y terminar en el mar. El agua siempre ha viajado desde el nacimiento del San Pedro, un río que en época de estiaje está seco, pero en época de lluvias crece el caudal. Sin embargo ahora hay una variante y vuelvo a insistir en este espacio como otras veces, a lo que me refiero es que el río San Pedro también se alimenta de las descargas de aguas residuales de la ciudad, esa agua que viaja por la red de alcantarillado y cuyo origen es el acuífero, ya lo saben mis queridos lectores, que el agua que se extrae y que se paga por usar, que luego va a la red de alcantarillado, lo cual implica también pagos, porque por derechos de extracción se debe pagar a CONAGUA y por usar la red de alcantarillado municipal el municipio cobra, y al descargar el agua al río se paga por ello. El agua viaja, llega a la planta del Niágara es tratada y hay uso agrícola, pero no toda el agua se utiliza y ello indudablemente implica que esa agua viaja, en sentido contrario hay un abatimiento del acuífero, que ha beneficiado a poblaciones de Jalisco que viven de la pesca y de la agricultura, y con el proyecto abortado de la presa El Zapotillo, que pretendía llevar a León esa agua, podríamos deducir que Aguascalientes se convertiría en exportador de agua, por sistema o inercia, no aprovechando adecuadamente los recursos hídricos locales.

La ciudad de León, Guanajuato, cuenta con un organismo operador ejemplar, sin embargo eso no implica que exista un uso eficiente del agua en el municipio y municipios aledaños, en verdad es un uso depredador, por otro lado, la zona metropolitana de Guadalajara cuenta con un organismo operador que de alguna manera tiene aspectos salvables, pero en lo general es un organismo ineficiente y ejemplo de lo que no debe de hacerse, es un consumidor de dinero, sujeto a capricho de los presidentes municipales en turno y que se vuelve un botín, muchas de la veces para acomodos políticos, que suelen relegar a los técnicos y personal con experiencia.

Por esas ineficiencias que ya son históricas León y la zona Metropolitana de Guadalajara requieren más agua y Aguascalientes parece ser la posibilidad de dar un respiro, no se trata de ser egoístas u oponerse por sistema, pero a pesar de los diversos estudios que se realicen al respecto la solución debe inclinarse por una verdadera y autentica gestión ajena a colores políticos, en lo personal yo no llamaría despojo, porque esa agua históricamente ha viajado, pero si es una ausencia que la historia en el futuro puede marcar como abominable en que los actores no hicieron nada por construir una verdadera política hídrica en la región.

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