Contaminantes emergentes

Saúl Alejandro Flores

La panorámica local en el sector agua demanda, como se ha mencionado en diversos foros y por supuesto en esta columna, de una visión amplia, actual y crítica, pero más aún atrevida que proponga y explore lo inédito, esto de ninguna manera sería una aventura ilusa, sino asumir un reto a la altura de los problemas, que cada vez son mayores e inesperados.
He titulado a la columna de esta semana haciendo una referencia a romper la visión o hábito de fontanería, por así decirlo, que se ha tenido la mayor de las veces y en los mayores lugares, niveles o ámbitos, públicos, privados o sociales. Quiero advertir que al hacer la mención de la fontanería de ninguna manera hago una denostación hacia el oficio, un oficio muy importante y que en el ámbito de la edificación e instalaciones hidráulicas es no sólo relevante en el ahorro y eficiencia del consumo de agua en el hogar o la edificación en sí, sino es un oficio que obedece a una técnica y a un proceso de normas que bien ejecutadas por el técnico significa eso, un aprovechamiento eficiente en el interior de la edificación sea casa-habitación, oficinas, factorías o complejos habitacionales o industriales, escuelas, hospitales, etc.; se requiere, insisto, un conocimiento y dominio de la técnica. Sin embargo, en materia de agua no todo es tubería ni instalaciones, el reto mayor es establecer una forma de administración y gestionar el recurso agua, no bajo un criterio unilateral de consumo, sino considerar cada una de las fases del ciclo hidrológico urbano del agua o más aún el ciclo hidrológico: Uso, aprovechamiento, consumo, distribución, preservación, conservación; respaldado en una serie de procesos sustentados en un marco legal práctico, contundente y real, así como en todo un sistema de gestión, eso sería la política hídrica.
Cada etapa del ciclo del agua tiene un problema y por consiguiente un reto. Ahora me enfocaré en el rubro del saneamiento en un aspecto como lo es el de los contaminantes emergentes, “un contaminante emergente es un contaminante previo a la legislación”, es decir, un contaminante cuya presencia o efectos nocivos han sido detectados recientemente y sobre el que las administraciones aún no han dictaminado medidas restrictivas, básicamente porque los científicos aún no han determinado con exactitud su grado de nocividad para el medio ambiente y las personas, porque todavía no se han definido con claridad las tecnologías y, sobre todo, los presupuestos necesarios para que los sistemas de depuración puedan eliminarlos con garantías. Los contaminantes emergentes son pues, los que más están centrando la acción de la ciencia del agua.
Algunos de los contaminantes emergentes habituales detectados en los cuerpos de agua, obedecerían a la siguiente clasificación:

• Antiinflamatorios y analgésicos: Como el ibuprofeno y el diclofenaco
• Medicamentos antidepresivos: Otras como el diazepan, se ha comprobado que afectan el desarrollo de algunos anfibios.
• Residuos de los anticonceptivos: Como los estrógenos (hormona sexual femenina) son también abundantes, afectan con la feminización de los peces.
• Los antibióticos como la amoxicilina y el sulfametoxazol: Pueden provocar reacciones alérgicas y otras disfunciones.
• Reguladores del colesterol como el bezafibrato, afectan el metabolismo de los peces.
• Enjuages bucales, dentífricos, el triclosán, dióxido de titanio y sus nanopartículas.

Existen otros más, pero estos son los más comunes.
En pocas palabras, esos compuestos entre otros que usamos en el hogar o para nuestro uso, resulta que no son inofensivos, quizás en su primer uso o aplicación no, pero en cuanto son un desecho se convierten en un problema; más aún que es importante decir que en el caso de los medicamentos, no implica que al caducar se tiren al retrete o lavabo, sino que al concluir su ciclo en el cuerpo humano, es decir, durante el tratamiento médico, que recorren el cuerpo matan bacterias o combaten virus, al cerrar el ciclo son eliminados en la orina, la cual va a la red de alcantarillado y luego a una planta de tratamiento que no la elimina y así sigue su ruta por el río, lago o mar, o en la reutilización para riego. Ahí está el problema.
Mencioné al principio que es importante trascender la técnica de la conexión de tuberías por una gestión correcta del agua y eso implica un tratamiento de aguas residuales eficaz, que es imposible lograr, cuando nos engañamos manifestando que tenemos casi el cien por ciento de tratamiento de aguas, porque el agua ingresa a una planta, una planta que por supuesto no cubre el alto estándar. Un verdadero indicador en materia de saneamiento debe manifestar agua residual tratada bajo norma, y eso amable lector, implicaría que nuestro porcentaje baje del discurso y triunfalismo. Ese es otro reto, tratar el agua bajo norma y que no se apaguen las plantas por ahorrar el gasto en energía eléctrica, que no se incluya a las lagunas de oxidación como plantas de tratamiento, aunado a que se implemente una estrategia y adopción de técnicas que se están desarrollando para eliminar a los contaminantes emergentes, así como implementar una campaña tenaz y contundente de manejo de esos residuos en el hogar.
Amable lector, como pueden volver a ver, el reto es enorme y si existe la voluntad de enfrentarlo es preciso trascender la visión de una fontanería por algo más trascedente, que es la implementación de la política hídrica. Más adelante seguiremos hablando de este tema con otros aspectos de la gestión del agua, además de que son acciones imprescindibles para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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