Saúl Alejandro Flores

La problemática del sector agua es más compleja de lo que parece ser, además de que ha sido un problema no atendido de manera oportuna, consecuencia de la indiferencia que provoca la ignorancia y desdén por parte de la clase política o de algunos decisores, que se ha reflejado en el aplazamiento de acciones y decisiones fundamentales para detener el avance del problema y hacer una puntual atención que busque revertir aquellos aspectos susceptibles de serlo.

Uno de los problemas y consecuencias a su vez se manifiesta en los escenarios marcados por los movimientos migratorios, que no sólo podrían ser de personas, sino de flora y fauna nociva, o aquella que no es compatible con el entorno, razón por la cual estaríamos alternando nuestro futuro de manera incierta. Ahora nos centraremos en esta columna al que involucra a los seres humanos.

Hace una semana se publicó una nota en el periódico La Jornada, la cual vale la pena comentar ya que el director y profesor de Ecología del Instituto para México y Estados Unidos de la Universidad de California, Exequiel Ezcurra, expresó: @que el desabasto de recursos, en especial del agua, alcanzó varias zonas de la Ciudad de México y que las personas tienen menos de 20 litros de líquido al día para satisfacer sus necesidades. (La Jornada sábado 18 de junio de 2016 página 29)

En el simposio Sustentabilidad aplicada: El futuro que queremos, organizado por el museo Interactivo de Economía, manifestó que el desabasto es más evidente en zonas como Iztapalapa, Chalco y Nezahualcóyotl, y que el fenómeno ha propiciado un proceso de migración hacia Estados Unidos.

Ha habido un cambio profundísimo en el origen geográfico de los migrantes y si uno les pregunta -hay sociólogos que están trabajando en eso- casi siempre son razones ambientales, casi siempre vinculadas con el deterioro de la calidad de vida y particularmente con el deterioro en el abasto de agua.

Recordó que hace 20 años los migrantes mexicanos que llegaban a California provenían masivamente de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Michoacán y Zacatecas, pero ahora tenemos una proporción muy grande de migrantes que llegan de la Cuenca de México, de la ciudad de México. Vislumbró que si no hacemos las cosas bien, la ciudad de México va a entrar en proceso muy serio de desabasto de recursos, en particular de agua, aunque en muchas colonias ya llegó, no es una hipótesis a futuro.

Ezcurra apuntó que la capacidad de la urbe para recargar sus propios acuíferos ha disminuido en más de 70 por ciento, lo que hace que tenga un déficit de agua. Indico que en un contexto de cambio climático, las crisis no son predicciones a 100 años, ni apocalípticos ni nada. Son problemas que están ocurriendo hoy, de manera acelerada, uno tras otro, en muchos campos; en la destrucción de las cosas, en el abasto de agua, en la disminución de las presas.

Como lo habrán constatado amables lectores tras la lectura del especialista que no es un agorero del apocalipsis, nos exhibe la situación crítica que no es extracto de un filme fatalista, sino del escenario actual de lo que ya se está presentando en el país, pues a pesar de existir una ley sobre el cambio climático, la concientización es mínima, es escasa e insignificante comparado con las acciones, políticas, decisiones y actitudes que se deberían estar presentando no sólo por parte de las autoridades gubernamentales, sino por los propios ciudadanos. Ahí comienzan a visualizarse los fracasos y delinearse los caminos cuyo destino es irreversible.

El especialista en cuestión, maneja el escenario de la ciudad de México que se agrava, por el alto consumo de agua, aunado al severo problema de la concentración urbana y exceso de población, que al no ser atendida en los servicios mínimos busca emigrar hacia otro país, pero no sólo ese podría ser el destino, sino del mismo país, puede darse un movimiento migratorio del que Aguascalientes no estaría exento, el aspecto comercial sigue comprando terreno y buscando el crecimiento de su plancha urbana de manera horizontal inhibiendo las posibilidades de una recarga de agua, se sigue creciendo y el único beneficiado real viene a ser un grupo empresarial que en aras del desarrollo vende o hace negocios con la ausencia de normativa clara y pertinente, igual el tema del saneamiento del agua y la ausencia de una gestión y administración del agua adecuada al entorno regional y local.

Aguascalientes es un polo de atracción de personas en busca de empleo, aunque las personas estén con bajos salarios, a fin de cuentas la resignación los obliga a aceptar lo que les ofrezcan. Y los servicios en ese escenario serán insuficientes, vivienda, empleo, educación, salud, agua, energía eléctrica, pero el agua y el empleo serían los que causarían mayor retroceso.

Pero además en la propia zona de Aguascalientes sus regiones o subregiones también tendrían escenarios y problemas distintos, una manera peculiar y particular de vivir su resiliencia, en virtud de que los niveles de adaptabilidad en cada uno de los municipios pueden complicarse, podrían tenerse municipios y pueblos fantasmas, y otros con mayor concentración de personas que colapsaría la atención, cobertura y calidad de los propios servicios básicos entre los que estaría el agua, pero más grave aún que al no ser atendida esta problemática el agua sea escasa, que provoque una emigración de un estado seco, con una intención de sobrevivir. Aguascalientes puede ser un estado que termine por expulsar a sus habitantes, ese es un escenario casi al borde de presentarse, sino se toman las acciones necesarias con la debida responsabilidad que se requiere, recuerden amables lectores que estas serían acciones para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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