Quien se atreva a sentarse, comer, escalar o bañarse en alguna de las 40 fuentes de Roma; lo único que podrán seguir haciendo los visitantes será lanzar monedas como ritual para un posible regreso.
La nueva orden de la alcaldesa Virginia Raggi, que entrará en vigor hasta el 31 de octubre, busca proteger estos sitios de interés histórico, artístico y arqueológico, luego de que han sido vandalizados o dañados en los últimos años.
“Todos deben de respetar la belleza de Roma”, dijo esta semana la funcionaria. “Tenemos que proteger a nuestra ciudad, el decoro es importante”
Las multas irán desde 45 dólares (815 pesos, aprox.) hasta 270 dólares (casi 4 mil 900 pesos).
En 2015, un grupo de alemanes dañaron con botellas de cerveza rotas la Fuente de la Barcaza, que data del siglo 17. Y esta primavera, un hombre nadó desnudo en la Fuente de Trevi.
La medida se aplicará especialmente en lugares con un particular interés histórico, entre ellas la Fuente de Trevi, en la plaza del mismo nombre; la Fuente de la Barcaza, en la Plaza de España; las fuentes del Moro y Neptuno, en la Plaza Navona, o la Fuente Diosa Roma, en la Plaza del Campidoglio.
Los turistas ya comenzaron a reaccionar ante las nuevas sanciones. En la Plaza España, Diana Cavicchia, proveniente de Sídney, comentó que hay ventajas y desventajas.
“No consumir comida ni bebidas mantendrá todo limpio, pero también es triste porque es un gran lugar para que las familias vengan, se sienten y disfruten de un almuerzo o de algo de tomar”.
Esto se aplicará hasta el último trimestre del año, pues las fuentes sirven para refrescarse ante las altas temperaturas del verano.