Saúl Alejandro Flores

Varias ocasiones les he hablado del carácter transversal presente en el sector hídrico, en este espacio abordaré la vinculación existente entre el agua y la tecnología específicamente con la innovación, desde una perspectiva de que la tecnología al igual que la ciencia tienen un carácter social, por el simple hecho de que son parte de los productos de humanos y de la propia sociedad. Recordarán que he insistido sobre la importancia de superar el antropocentrismo que realmente afecta al agua, a pesar de que la gestión del recurso requiere de la mano del hombre.

Ahora bien, es preciso si queremos avanzar en la gestión apoyarnos en las diversas tecnologías del agua, sean de índole administrativas o lo que podríamos denominar tecnológicamente puras, esto con la finalidad de poder contar con herramientas eficaces para afrontar la diversa y amorfa problemática.

Tomaré algunos elementos del investigador cubano Jorge Núñez Jover en su obra: “La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar”. Cierto que aborda desde la ciencia y tecnología global, pero al leer dicha obra encontré estos elementos que pueden servirnos para reflexionar sobre el papel de las tecnologías en su apoyo al sector agua, más aún cuando en la famosa y fallida iniciativa de Ley General de Aguas, presentaba un capítulo que ya era avance, aunque desde mi perspectiva le faltaba solidez en el rubro de la sostenibilidad y social.

Las siguientes notas amable lector les solicito la adapten al esquema de las tecnologías del sector agua, tanto en riego, como en los diversos usos. Pasemos a los extractos de la obra mencionada:” Respecto a los efectos de las tecnologías: “al mismo tiempo que la tecnología ha introducido la modernización y el cambo en todos los países, ha aumentado el poder económico en todos los países, ha aumentado el poder económico y político de los países más desarrollados y la dependencia tecnológica y la alienación cultural de los menos desarrollados”.

“En relación con lo que está en juego cuando se importa tecnología: “no sólo importa un conjunto ordenado de conocimientos, sino también las relaciones de producción que le dieron origen, las características socioculturales del mercado para el cual fue originalmente producido, etc., Como si fuese un “código genético” que estuviese incierto en su estructura, la tecnología transmite el sistema de valores para el que fue diseñada. Esto confiere a la dependencia tecnológica alcances mucho más vastos que los estrictamente económicos”.

“Cada país debe crear su propia “capacidad tecnológica autónoma” la que debe ser una mezcla de tecnología propia e importada sobre la base de un proceso de selección que permita combinar conocimientos diversos, elaborados en el país o fuera de él. El objetivo “es que cada país construya una capacidad propia que le permita tener una tecnología más adecuada a sus propios objetivos, más respetuosa de sus propios valores culturales y de sus características ecológicas, más interesada en servir a la satisfacción de las necesidades básicas de su población y más apropiada a su propia constelación de factores y recursos”.

“La construcción de una “capacidad tecnológica autónoma” se ve afectada por una diversidad de factores sociales:”

  1. “Los grupos de intereses que se benefician con la dependencia tecnológica y que no deben permanecer sin pasivos ante un programa enérgico por su autonomía.
  2. La débil competencia del Estado que debe cumplir con uno de los papeles protagónicos, y su poca capacidad para aplicar y hacer aplicar decisiones de naturaleza tecnológica.
  3. La alineación intelectual de los grupos de la clase dirigente que postulan que nada puede cambiar porque “no somos capaces” y de otros grupos que postulan que nada puede cambiar porque “no nos dejan”.
  4. La modalidad de la racionalidad existente, según la cual es mejor negocio importar tecnología que producirla localmente.
  5. La dependencia cultural, según la cual “toda tecnología extranjera es mejor… por ser extranjera”.
  6. El sistema de valores en vigencia, según el cual atender el consumo superfluo de las élites tiene prioridad a atender el consumo esencial de la mayoría de la población.
  7. El mimetismo de la periferia, que lleva a copiar hasta los peores productos y procesos del centro.
  8. Los mecanismos financieros locales, que no proveen de capital de riesgo para la producción de tecnología pero que avalan toda la importación “prestigiosa” de tecnología.
  9. La escasa articulación entre los protagonistas del proceso: funcionarios del Estado, empresarios y gerentes y científicos y técnicos”.

Ahora bien querido lector imaginen aquí, la desventaja en México respecto a las potencias exportadoras de tecnología del agua como Israel o Estados Unidos, aunque parezca chauvinista, pero algunas de esas tecnologías que se adquieren son aquellas que no sirvieron en su país y para evitar pérdidas las venden en países urgidos de tecnología, la próxima semana continuaré con este tema tan importante en la generación de tecnologías propias, para poder lograr superar nuestros problemas hídricos, porque recuerden que esas deben ser acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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