1ª Parte

Héctor Eduardo Anaya Pérez

“Para grandes cosas mucho tiempo se requiere”
Séneca

La renovación de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y de los once Ayuntamientos del Estado de Aguascalientes, se efectuará en ese orden ya casi al finalizar el presente año, es decir, los representantes populares y funcionarios electos cuentan con prácticamente un semestre previo al inicio de sus funciones y de los plazos legales establecidos para tal efecto, para formular la planeación y programación que contendrá las acciones de gobierno en sus respectivos ámbitos de competencia. Sabemos que son muchas las necesidades que tiene la población, los problemas que afectan a la comunidad y los desafíos que enfrenta el desarrollo de nuestra entidad.
Sin embargo, es oportuno reflexionar sobre lo que supone el crecimiento y desarrollo económico de nuestro Estado. Hasta ahora, con la sobreexplotación de los recursos naturales hemos ocasionado graves impactos al medio ambiente, comprometiendo la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.
Por ello, es prudente realizar un llamado respetuoso a la conciencia de quienes por mandato popular conducirán los destinos de los aguascalentenses. Es preciso que en el marco de sus atribuciones legales, la LXIII Legislatura del Congreso del Estado de Aguascalientes, el Gobierno del Estado de Aguascalientes y los once Ayuntamientos del Estado establezcan una agenda local común por la sustentabilidad.
Por la naturaleza de este espacio, abordaré y priorizaré un breve análisis de los principales temas medioambientales, que si bien no son los únicos, sí son de los más importantes y que de ninguna manera pueden quedar soslayados dentro de los próximos años, como lo son el agua, la gestión de residuos sólidos urbanos, la generación de energía limpia, el transporte público, las áreas naturales protegidas y el bienestar animal. Hoy me ocuparé de los dos primeros.
Según estudios técnicos de la Comisión Nacional del Agua (CNA), el acuífero del Valle de Aguascalientes es unos de los cinco más sobreexplotados del país, registra un nivel de abatimiento de al menos 1.5m cada año, la extracción total del acuífero es de 430 millones de metros cúbicos anuales mientras que la recarga es mucho menor a la que se extrae. Para uso agrícola se extrae el 68% del volumen total extraído, para uso público-urbano el 25.2%, para uso industrial 2.1% y para servicios 1%, mientras que para usos pecuario, doméstico y múltiples se extrae el 3.7%.
Se han perforado pozos a más de 400m lo cual compromete la calidad del agua, grave consecuencia que incluso ya pone en riesgo la salud de la población. Una consecuencia más es el agrietamiento del suelo y el hundimiento de las ciudades, los municipios que experimentan este fenómeno con mayor rapidez son San Francisco de los Romo, hundiéndose a diez centímetros por año, Jesús María a ocho centímetros anuales, mientras la capital del Estado registra hasta tres centímetros en promedio, generando daños en edificaciones y vialidades entre otros daños.
¿Qué empresas pueden venir a establecerse en nuestro Estado? ¿El desarrollo inmobiliario hacia dónde y en qué medida tendrá que dirigirse? Necesitamos contar con un Plan Hídrico para el Estado a mucho más largo plazo, requerimos un uso eficiente del agua, desde su extracción, conducción, almacenaje y distribución; debemos mejorar la calidad del agua tratada mediante la reparación de las plantas que están en malas condiciones y generar una red de distribución de agua tratada para un mejor aprovechamiento.
Pareciera que la gestión de los residuos sólidos urbanos está resuelta o que al menos no padecemos tantos problemas como en otros Estados de la República; la realidad no es así, la gran mayoría de nuestros municipios cuentan con unidades muy antiguas que dificultan la recolección diaria de los residuos y no cuentan con los recursos suficientes para invertir en este equipamiento indispensable, por tanto requieren la renovación de su plantilla vehicular ya que en la actualidad el reto no es solamente asegurar la recolección oportuna de los residuos sino hacerlo emitiendo menos contaminantes a la atmósfera.
Los municipios deben tomarse en serio la estrategia de disminuir la generación de residuos sólidos urbanos, de reutilizar y de reciclar; desde luego que podrían contar con el acompañamiento de quienes ya hemos implementado estas acciones pero también se requiere el apoyo financiero decidido del Gobierno del Estado para desarrollar la infraestructura y adquirir el equipamiento que se requiere.
En cuanto a la disposición final de los residuos sólidos urbanos, todos los Ayuntamientos deben de tener la capacidad financiera para asegurar el pago de los derechos de uso del Relleno Sanitario, de otra manera, ponen en riesgo la salud de la población en general. El Municipio de Aguascalientes, por programas gubernamentales, logra reciclar tan solo un 3% de las 650 toneladas de residuos que a diario genera, por lo que hace a las 300 toneladas que a diario provienen de los demás municipios puede advertirse que lo que se recicla es muy poco por no decir que casi nada. Coloquialmente solemos escuchar que estamos enterrando la basura, así es, estamos desaprovechando en su mayoría la valorización económica que tienen estos residuos; por tanto, el próximo Gobierno del Estado debe respaldar un proyecto de valorización integral de los residuos que se generan en toda la entidad.
El tiempo es un recurso muy valioso, que no puede ni debe desaprovecharse. Los representantes populares y funcionarios electos que ocuparán sus cargos en el Congreso del Estado, en el Gobierno del Estado y en los once Ayuntamientos, seguro tienen la capacidad y la sensibilidad para asumir la obligación moral de promover las adecuaciones correspondientes al marco legal y de impulsar los planes y programas que aseguren la calidad de vida de los aguascalentenses. Los ciudadanos están cansados de pretextos y que una instancia responsabilice a otra respecto de lo que se debe de hacer, los ciudadanos quieren soluciones que aseguren la calidad de vida de nuestras familias y de nuestras siguientes generaciones.