Uno de cada cuatro niños de primaria padece de obesidad, por lo que urge modificar los hábitos de consumo, alimentación y promover actividad física en los menores. De no atenderse este problema oportunamente, serán adultos potencialmente con diabetes, problemas renales y otras enfermedades degenerativas, advirtió el Dr. Antonio Hernández Jiménez, coordinador de prevención y atención a la salud de la delegación estatal del IMSS.
Se han realizado estudios relativos al sobrepeso y obesidad en niños de diversas escuelas primarias de la entidad, con el propósito de identificar el origen de la problemática y generar estrategias de atención; a eso se aboca la Unidad de Investigación Epidemiológica del Seguro Social.
PARA PREVENIR Y RESOLVER. Se han generado sinergias con la iniciativa privada, la sociedad organizada e instituciones de educación superior que ya participan en la implementación de mecanismos que modifiquen los hábitos y actividades de los menores.
Además, se tiene el apoyo de sociedades médicas, clubes internacionales altruistas con alta participación social en nuestra entidad, agroindustrias y farmacéuticas que aportan proyectos de salud para las escuelas.
Se realizan investigaciones permanentes, encaminadas a la prevención y promoción de la salud, la detección oportuna, la gestión participativa, el cambio en las políticas de atención y, de manera relevante, a generar procesos educativos que mejoren la relación médico-paciente.
Hay que evitar que la obesidad en niños sea uno de los principales problemas de su comunidad, de ahí la importancia de aplicar programas de activación física y orientación nutricional.
Los padres de familia deben estar al pendiente de la medición del índice de masa corporal, talla y peso de todos los niños, y seguir las indicaciones del médico, a fin de combatir desde edades tempranas, la obesidad y sobrepeso.
Erróneamente se cree que un niño gordito está bien alimentado y por consiguiente sano, cuando se debe considerar su edad, estatura y peso, para determinar cuántos kilos debe bajar en forma progresiva y mediante supervisión médica, para no correr el riesgo de que caiga en desnutrición, sino que se logre el objetivo que se persigue.