Prof. Flaviano Jiménez Jiménez
La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece, en su Artículo 1, que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Por su parte, la declaración mexicana de los derechos humanos está contenida en la Constitución Política como garantías individuales, las cuales son el conjunto de derechos que todos los mexicanos tienen para vivir en sociedad, con libertad e igualdad, sin distingos por razón de sexo, grupo étnico, edad o posición económica.
Nadie puede negar la bondad y el buen tino de estas disposiciones, a grado tal que si las cosas fueran o se hicieran estrictamente como se mandata en las leyes, el mundo sería otro; sin embargo, en el terreno de los hechos, por la misma condición humana, las cosas se dan de diversas formas: unas veces bien, otras de manera irregular y en otras ocasiones totalmente en contra de las normas establecidas. Un ejemplo de lo que se ha tratado de hacer bien, en el país, ha sido en relación con los niños, pues muchas cosas se han diseñado, se han construido y se han establecido para atender a los infantes adecuadamente: los hogares están acondicionados para su buen cuidado y crecimiento; en las calles se han tomado las medidas necesarias para su seguridad; los parques se construyeron y se equiparon para su esparcimiento; los salones de diversión se multiplicaron para su entretenimiento; los hospitales destinaron amplios espacios y personal idóneo para su atención; las escuelas generalmente se construyeron cerca de sus casas para evitarles traslados de grandes distancias; gran parte de los recursos financieros del hogar y de las instancias gubernamentales está destinada para ellos; en fin, casi todo está pensado para los niños y los jóvenes; lo que habla muy bien de la autoridad y de la sociedad en general. Y, ¿qué se ha hecho o qué se está haciendo para la atención de los adultos mayores? Por ley, éstos también tienen derechos: derecho a la integridad, a un trato digno, a la certeza jurídica, a vivir con seguridad en su entorno, a la asistencia social; tienen derecho a los servicios, a la salud, a la educación, a un trabajo decoroso, a una vivienda digna, a participar en la sociedad, a asociarse y conformar organizaciones de personas adultas, y, entre otros, tienen derecho a un trato preferente. Por estas razones el Artículo 6º, de la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, establece con toda claridad que “El Estado garantizará las condiciones óptimas de salud, educación, nutrición, desarrollo integral y seguridad social de las personas adultas mayores”. ¿Cuántas y cuáles de estas disposiciones se están cumpliendo en el país y, particularmente, en Aguascalientes?
Según el Censo de 2010 en México había 112 millones 336 mil 536 habitantes, de los cuales 10 millones 55 mil 536 eran adultos mayores, según CONAPO. En Aguascalientes había 1 millón 184 mil 996 pobladores en 2010; siendo 72 mil 771 adultos mayores, en 2014 esta cantidad aumentó a 98 mil, para 2016 se estima que serán 107 mil y para 2027 conservadoramente se calculan 179 mil personas de 60 años y más. Datos que denotan un crecimiento vertiginoso de la tercera edad y, lamentablemente, no hay condiciones, ni previsiones a la vista para atender dignamente a los adultos mayores; porque para el Estado y la sociedad éstos no son prioridad. El siguiente ejemplo da una idea de la falta de prevención para los adultos mayores: actualmente en Aguascalientes existen cerca de mil pediatras y tan sólo 6 geriatras. El Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) apoya simbólicamente a los adultos mayores con el Programa 65 y más, cuando éstos requieren y merecen ser atendidos integralmente en su derecho a la salud, a la educación, a la nutrición, al trabajo, a la vivienda, a la seguridad social; pero, sobre todo, necesitan y merecen ser tomados en cuenta, ser escuchados, ser partícipes en la familia y en la sociedad; en pocas palabras: necesitan y merecen vivir y ser felices con los demás en igualdad de circunstancias.
En Aguascalientes, gracias al DIF estatal y municipal, algunos adultos mayores son atendidos en sus enfermedades; y la Dirección de Atención al Adulto Mayor, dependiente de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Social (SEBIDESO) atiende a muchos adultos con alimentos, por las mañanas y las tardes, en las Estancias de Día de Adultos Mayores, ubicadas en las colonias Gómez Portugal, Los Pericos, Mujeres Ilustres y La Soledad, de la Ciudad Capital. Por otra parte, la misma Dirección ha organizado cerca de 90 clubes en la Ciudad de Aguascalientes, así como en algunos municipios foráneos, para atender a miles de adultos mayores: en ellos se desarrolla el “viernes social”, donde se convive, se canta, se baila y se disfrutan momentos agradables; en otras tardes, los adultos mayores realizan una serie de actividades artesanales, mostrando destrezas que les hace sentir útiles y productivos. Estos clubes funcionan en casas o en frente de ellas y en algunos otros espacios; siendo acondicionados, en varios casos, por los propios interesados de manera que puedan estar cómodamente 80 personas en cada uno de ellos. El propósito fundamental de estos clubes es brindar oportunidades a las personas de edad avanzada para que convivan sanamente, disfruten de lo que les gusta hacer, sientan placer por participar en un grupo de amigos, y que sean felices.
Falta mucho por hacer, pero es loable lo que se hace en Aguascalientes por los adultos mayores. Las familias y las escuelas deben y pueden hacer lo necesario para propiciar una cultura que dignifique y haga feliz a toda persona de la tercera edad.