Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 11-Jul.- Detrás de la ordeña de combustible a Pemex existe mano calificada… de la propia empresa.
Investigaciones internas de la petrolera revelan que técnicos en activo o personal que fue capacitado por la empresa están detrás del robo de hidrocarburos.
Entre el personal involucrado con bandas de huachicoleros hay empleados que saben medir la presión del combustible en los ductos y colocar válvulas, además de que conocen el funcionamiento de las terminales de almacenamiento y reparto.
“Se presume la existencia de algunos trabajadores de Pemex y autoridades de los tres órdenes de gobierno que participan en el mercado ilícito de combustibles”, reconoció la petrolera en una revisión de desempeño de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
“Esto genera pérdidas y pone en riesgo las instalaciones productivas, a la población y el medio ambiente”.
Jorge Salcido, ex superintendente de Operaciones de la Zona Norte para Pemex y a quien le tocó combatir a grupos criminales como Los Zetas en Coahuila, reconoció que dentro de la compañía hay personal que no tiene interés en frenar la ordeña.
“En Saltillo, rumbo a Torreón, nos encontramos con una toma clandestina, encontramos cinco tanques enterrados, más de 300 mil litros de gasolina y diesel.
“Sin embargo, el administrador de la Terminal de Almacenamiento y Reparto de Gómez Palacio decía que no tenía faltante. Así no era posible combatir la ordeña”, reprochó Salcido.
La Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros ha manifestado que el crimen organizado opera con la complicidad de funcionarios de la petrolera en la ordeña a los ductos.
En la auditoría mencionada se reportó que en el periodo 2011-2016 el número de tomas pasó de mil 323 a 6 mil 537, un aumento de 394.1 por ciento. El acumulado en ese periodo es de 17 mil 535 tomas.
“La Gerencia de Gestión Técnica, adscrita a la Subdirección de Salvaguardia Estratégica de Pemex Corporativo, señaló, sin proporcionar la evidencia, que esto se debió a que se cancelaron programas y proyectos de seguridad por ajustes presupuestales y, ante la falta de recursos humanos, materiales y financieros para combatir estratégica y frontalmente el robo de combustibles”, se indica en la auditoría de la ASF.