Saúl Alejandro Flores

El fracaso en la gestión del agua a nivel global está exhibido, el hecho de que diversas regiones del planeta presenten estrés hídrico es una alerta, hace algunos años podría pensarse que el acuífero guaraní en Sudamérica, sorprendía por su capacidad de recarga, solían decir que la extracción no llegaba a impactar debido al impresionante nivel de recarga anual del mismo, favorecido por la lluvia.

Hace aproximadamente cinco años tuve la oportunidad de conversar con un funcionario de la presidencia de Brasil, hablando al respecto, externándole que las estimaciones sobre el acuífero son aproximadas, además de lentas en algunos procesos y que su información correspondiente se vuelve vieja en poco tiempo.

Además de que el hecho de que apareciera en estadísticas como el acuífero más grande y con sorprendente nivel de recarga, provocaría que diversas empresas mundiales buscarán con mayor ahínco estar ahí, aprovechar un agua más económica, hablamos de industrias y corporativos cuyo giro depende del agua, hablamos del giro de bebidas y otras que requieren en su proceso de elaboración de productos grandes cantidades de agua, porque eso podría provocar un desbalance sino se cuenta con una certera política hídrica.

Amable lector, con ello no quiero decir que en cinco años que fue dicha conversación hubiera pasado eso, el problema lleva más años, décadas, en las que se ha apostado a un modelo de explotación y consumo de agua que sólo ha mirado al factor económico, producir, competir y ganar, crecer y lograr más mercados para ganar más, vender más, en consecuencia eso se convierte en un agotamiento del recurso o materia prima, o en su defecto, deterioro del recurso sea en agua o tierras de cultivo.

Por ese motivo, es por el que a lo largo del tiempo que he venido haciendo uso de este espacio semanal, he invitado a la reflexión, sobre el planteamiento de nuestro modelo productivo y de consumo, así como al desdoblamiento de una cultura del agua que mantenga informado al usuario común, pues los especialistas ya saben y que por su parte los funcionarios gubernamentales del sector agua deben saber sobre esta situación, es por ello, que en estos momentos con lo que se cuenta es con información con altos niveles de confiabilidad.

Esa información parte una metodología que puede ser perfectible, y que de hecho lo hace, me refiero a la construcción de indicadores sobre la huella hídrica y agua virtual de la cual ya varias veces como lo manifesté les he hablado. Por otro lado, se tiene información respecto a los status que presentan los acuíferos con mayor precisión partiendo ahora de tecnología satelital como lo compartí la semana pasada con la nota del portal iagua.es, entonces ahora que resta, ¿seguir comentando? ¿seguir denunciando? o ¿poner manos a la obra?

Como podrán darse cuenta, estos aspectos sobre gestión del agua no han llegado al común de la gente, se han quedado en las mentes y escritorio de especialistas, en algunas conferencias y como es el presente caso en la tinta de una revista o periódico, de ahí la importancia de generar esa cultura del agua que permeabilice a cada usuario, que conozca, sepa y opine con bases y argumentos firmes, de ahí a la generación de propuestas.

Porque podría decirse que lamentablemente la generación de propuestas sólo queda en un círculo pequeño que es el ámbito de los hidrólogos y de una que otra persona que está informada, enterada o por circunstancias de la vida fue encaminada hacia ese sector, pero de ahí en más la mayor parte de los usuarios ni idea tiene, también es cierto que no toda la gente opina, ni participa, ni tan siquiera le interesa; pasa de largo, aunque después termina quejándose por los precios del agua o que ésta se agota.

Por lo tanto, es que se requiere abrir más el abanico de participación y de canales que capten las inquietudes y propuestas que por supuesto habrá algunas que nos aportarán elementos interesantes más allá de una visión predispuesta de los especialistas.

En este sentido, también quiero manifestar que esta participación no debe quedar en las consultas típicas del inicio de un sexenio al arrastrar el lápiz para la elaboración del plan sexenal de gobierno, plan de desarrollo o como se llame, así como de sus correspondientes programas sectoriales.

El planeta como se ha visto tiene severos problemas, que en su correspondiente magnitud son severos para México y algunas regiones entre las que sobresale Aguascalientes, por tal motivo es que se demanda información actualizada y pública, que permita definir las líneas de sensibilización y de generación de propuesta que enriquezca la conformación de algo que he venido hablando también en este espacio que es la generación de una política hídrica local.

Además esta política hídrica debe enmarcarse en algo que también he mencionado a lo largo de este tiempo y es la conformación de una arquitectura institucional del agua, todo lo anterior, apoyado en tecnología y en la voluntad no sólo de autoridades del sector, sino de los usuarios mismos permitirán avances, eso es incuestionable, pero se necesita claridad de ¿a dónde vamos? y ¿cómo lo pretendemos hacer?, por ello, el modelo de gestión que planteo es una alternativa. Que sin duda tendría avances así como el lograr que diversos actores al ser conscientes del problema se sumen a la construcción y ejecución de soluciones, porque esas serían amable lector acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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