Adriana García Campos

Aún y cuando el Código de Ética creado por la Condusef, con la finalidad de evitar prácticas abusivas de cobranza y advierte de fuertes sanciones, a los bancos y cualquier otra empresa que realiza esta actividad parece que poco les importa, pues siguen incurriendo en estas acciones, según denunció de manera anónima asiduo lector de este matutino.

“Llegaron a la casa a cobrar dos ‘dizque’ licenciados de una casa de préstamo, una se llama Susana y el otro Miguel, pero se portaron muy groseros; el primer día llegaron y les reconocí que debo, no he podido pagar por problemas económicos, por lo que pretendía hacer un convenio para poder saldar esa deuda, entonces empezaron a gritarme y agredirme”, detalló la persona afectada.

Aseguró que entre otras cosas le dijeron que no podía dejar tanto tiempo sin pagar lo que debía, que no se notaba el interés de saldar la deuda, y que debía acudir de inmediato a liquidarla; además, el presunto agredido indicó que todo esto lo hicieron con palabras altisonantes, con gritos, a mitad de la calle afuera de su casa, y en un horario que no era de oficina.

Resaltó que los supuestos licenciados se negaron en todo momento a identificarse o presentar algo que acreditara que trabajaban para la mencionada razón social, ya que no quisieron mostrarle el requerimiento de pago, si no recibían dinero a cambio.

“No se identificaron, no traían coche de la empresa, nada; eso fue hace 15 días, en la semana que acaba de terminar volvieron a ir. La persona que dijo llamarse Susana llegó a las nueve de la noche, y me volvió a gritar, sólo que en cuanto le dije que iba a mandar pedir una patrulla porque no iba a hacer trato con ella, se fue”, explicó.

Quien a esta redacción se dirigió, pide que se tomen cartas en el asunto de parte de la instancia competente, ya que no son formas de tratar a la gente, más cuando no se ha negado a pagar.

Agregó que pudiera también darse el caso de que se trate de falsos gestores, queriendo aprovechar la situación, ya que hay mucha gente que ha requerido de préstamos ante la difícil crisis económica global, y anda en busca de incautos.

“Son pseudocobradores que van e intimidan, acosan; me amedrentaron, me dijeron que mis vecinos decían que yo ni vivía en ese domicilio, que de seguro era una paracaidista. Son muy groseros, la mujer me volvió a marcar ayer a mi celular para decirme que cuándo le tenía el dinero, yo le dije que voy a hablar con Profeco. Acudí a la instancia, así como a Condusef, y no hay registro de la empresa”, enfatizó.