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Agencia Reforma

Si es mujer y fuma, prepárese para recibir antes la menopausia.
Juan Carlos Pérez Barba, encargado de la Clínica de Climaterio y Osteoporosis del IMSS Jalisco, señaló que además de aumentar las posibilidades de desarrollar un cáncer ginecológico, el tabaquismo acelera hasta tres años los síntomas de esta etapa.
Explicó que en promedio las mexicanas dejan de producir estrógeno a los 48 años, dando lugar a la menopausia, y esta tendencia se puede precipitar ante los efectos nocivos de cientos de componentes químicos sobre el organismo, concentrados todos en cada cigarro.
“Es cierto que debido a ciertos factores, sobre todo los de tipo hereditario, la menopausia puede ocurrir entre los 40 y los 55 años de edad”, indicó.
“Pero en una persona que no tiene un antecedente genético, lo que la pone en riesgo de entrar de manera prematura al climaterio, es decir, a la serie de cambios que rodean a la menopausia, es el consumo de tabaco”.
Según el especialista, no sólo se presentan los síntomas evidentes -bochornos o calores, cambios de ánimo, dolores de cabeza, insomnio, sequedad en piel y mucosas, y aumento de peso-, sino otros internos que deben controlarse por seguridad de la paciente.
“El estrógeno regula múltiples funciones sistémicas, al grado de que la mujer en esta etapa de la vida tiene mayor riesgo de desarrollar diabetes, presión alta, Alzheimer, problemas de tiroides, colesterol elevado y de fallecer a causa de un infarto. Por eso es fundamental que asistan oportunamente a control médico”, indicó.
Pérez Barba subrayó que la tercera parte de la existencia de una paciente transcurre en la menopausia, pues la esperanza de vida es de 78 años.
Durante la menopausia se sugiere realizar un análisis general del estado de salud de la persona para medir la efectividad del funcionamiento metabólico, óseo, de hígado, tiroides y ovarios; además, es necesario hacerse mamografías. Los resultados determinarán el tipo de tratamiento que seguirá la paciente y por cuánto tiempo.