Intentar que Uber y otros servicios de choferes ejecutivos no operen en Aguascalientes, es querer tapar el sol con un dedo o una medida tan absurda como prohibir el correo electrónico y sólo permitir el uso del fax, consideró el empresario Humberto Martínez Guerra, ante la oposición de la Secretaría de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial (Seguot).

Resulta desconcertante que el gobierno estatal, caracterizado por promover la modernidad, fije una postura reacia al futuro y las posibilidades de las tecnologías en beneficio de la población, cuando debería tenerse una visión más amplia de la oportunidad que esta alternativa ofrece para la competitividad del servicio del transporte público.

Las compañías de servicio de choferes ejecutivos sí pagan impuestos y están sujetos al derecho a la libre empresa, lo que no hacen los concesionarios de taxis, porque reciben ingresos sin rendir cuentas a nadie; aun así, no existe una afectación directa para los concesionarios porque se trata de atención a públicos de nichos diferentes que no debería causar preocupación alguna.

Indicó que el servicio de Uber debería visualizarse como una oportunidad y no como una amenaza para la entidad, porque sería perjudicial que los turistas e inversionistas encontraran que no hay este servicio al arribar a la entidad.

En contraparte, manifestó que el servicio de transporte público del estado urge tener competencia, porque su manejo se ha concentrado en beneficio de unos cuantos a costa del perjuicio de la población.

“El transporte público tiene un atraso de 30 años, no hay innovación, porque los que manejan el transporte están cerrados en sus intereses cuando deberían abrirse para ofrecer un mejor servicio, porque los beneficiados serán los ciudadanos”.

Manifestó que ya no puede haber manejo político al tema del transporte público, donde los responsables de regularlo toman decisiones desde el escritorio, sin conocer las necesidades de los usuarios y los operadores.

Martínez Guerra señaló que la regulación es una herramienta fundamental y necesaria para que haya eficiencia y orden en el servicio, pero resulta contradictorio que pretenda prohibirse por decreto un esquema que es eficiente y funciona en todo el mundo.