Ivett Rangel
Agencia Reforma

SAYULITA, Nayarit.- En plena plaza de Sayulita, Ignacio de la Cruz pega con maestría chaquiras de colores para crear distintas piezas, desde un anillo o una gargantilla hasta la figura de un jaguar.
Al admirar cómo trabaja, surge la idea de “hilvanar” los pueblos costeros que conforman esta gran joya llamada Riviera Nayarit.
La idea es hacer un road trip por la Carretera Federal 200 y parar en varios destinos.
Este itinerario inicia en Sayulita porque, para muchos, es el más deseado por su colorido legado huichol, que reluce tanto en el atrapasueños que sirve de símbolo al destino como en las fachadas de la calle Delfines, desafortunadamente, la única exclusiva para peatones. A este Pueblo Mágico de estrechas calles le sobran vehículos.
Pero también atrae porque aquí se concentra la actividad comercial y cultural de la zona: abundan las galerías y tiendas cosmopolitas, así como restaurantes con propuestas orgánicas, vegetarianas o libres de gluten. Por supuesto, hay opciones que ponen lo mexicano muy en alto.
Ahí está Sayulita Wine Shop, una vinoteca-boutique en la que se pueden adquirir 80 marcas de vino mexicanas, además de tequila, mezcal, sotol y raicilla (bebida alcohólica regional) y joyería de la diseñadora Claudia Quiroz.
La cálida decoración, hecha con cajas de vino recicladas, invita a sentarse y atreverse a beber los “Mexico Spirits” mediante una cata de los destilados nacionales.
“Aquí nos dedicamos a apoyar a los productos hechos en México”, dice el sommelier Isaías González, quien llegó a este pueblo hace ocho años proveniente de la Ciudad de México.
Pasos más adelante (en este pueblo todo está cerca), se halla la galería Esto es México, donde la jalisciense Belén Sandoval conquista con su eterno Día de Muertos a través de brillantes diseños de calaveras en alcancías, cajas y hasta cráneos de toro.
Y justo a la vuelta de la esquina se encuentra uno de los sitios más populares: el Naty’s, donde María Natividad Rodríguez sirve tacos de guisado, principalmente a quienes vienen exhaustos de montar olas durante toda la mañana. El más vendido es el de mole dulce, pero la propietaria recomienda no irse sin probar el de marlin. “De aquí todo mundo se va encantado”, asegura la nacida en este pueblo.
A Sayulita se le conoce como la Capital del Surf. La realidad es que no hace falta traer una tabla debajo del brazo para pasarla bien a cualquier hora y durante días.
Pero hay que subirse al auto para conocer otros destinos, como Lo de Marcos, San Francisco, Punta de Mita, Cruz de Huanacaxtle y Bucerías.
Más allá del placer que ofrecen sus seductoras playas, el propósito es hallar otros motivos y capturarlos con la cámara fotográfica.