Cirze Tinajero
Agencia Reforma

No han sido 80 días, como en el famoso libro de Julio Verne, pero Ignacio Dean está por darle la vuelta al mundo.
A pie ha recorrido más de 28 mil kilómetros por Europa, Asia, Oceanía, Centro y Sudamérica.
Originario de Málaga, dejó su trabajó en un centro de recuperación de fauna silvestre y comenzó esta valiente aventura el 21 de marzo de 2013, en Madrid.
Desde entonces se ha enfrentado no sólo a largas caminatas por desiertos, sino también a descansar en los más extraños alojamientos y sufrir por el virus chikunguña.
Espera terminar su travesía a finales de año y pasar la Navidad con su familia.
En su paso por México, su país 29, lo interceptamos, y aquí parte de su historia.

¿Por qué decidiste emprender este viaje?
Ya había hecho varias rutas a pie, y un día se me ocurrió darle la vuelta al mundo caminando, estuve un año y medio pensándolo hasta que simplemente me decidí.
Mi objetivo es demostrar que un viaje se puede hacer caminando y que se puede ser menos consumista, al ser más consciente al adquirir un objeto, utilizar el agua o cuidar nuestro medio ambiente.

¿Cómo te preparaste?
Fueron nueve meses previos en los que alisté cuestiones de visados, vacunas, y armé las rutas. Físicamente siempre he hecho ejercicio.

¿Cómo es el día a día?
Camino 40 kilómetros en promedio, he llegado hasta a 80. Cuando cae la noche, si el entorno es amable y seguro, pongo mi tienda de campaña.
Si es agresivo, no me queda otra que llamar a una puerta, no siempre hay un hotel o un amigo que me ofrezca posada.
En caso de que no hable el idioma del lugar, les muestro unos recortes de prensa, el pasaporte y trato de comunicarme con señas para ganarme la confianza y me permitan un sitio donde instalar mi tienda de campaña.
Me he encontrado con que me unen a la cena o incluso me ofrecen una cama. Me ha tocado dormir en mezquitas, barcos, templos budistas, estaciones de policía y de bomberos, jardines de casas…

¿Qué país te ha gustado más?
Australia me encantó, fue una aventura libre y salvaje porque tuve que caminar cientos de kilómetros en el desierto y encontrarme especies venenosas, además de canguros. Empecé con tenis nuevos y terminaron deshechos. Tenía que hacer mínimo 50 kilómetros por día porque mi visa era de tres meses y en ese tiempo debía cruzar el país.

¿Qué llevas de equipaje?
Empujo un carrito que pesa 75 kilos y en el que llevo tienda de campaña, bolsa para dormir, dos pantalones, dos camisetas, ropa interior, botiquín, herramientas, un diario, linterna, cuerda y navaja.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?
He entendido que la mayoría de la humanidad es buena, creía que no era así porque siempre escuchas que en todos lados hay guerras, secuestros, asesinatos. Pero si la gente no fuera bondadosa, no hubiera llegado ni a Francia.

¿Qué te ha parecido México?
Es uno de los países que más ganas tenía de conocer antes de salir de España. He recorrido los estados de Chiapas, Oaxaca, Puebla, DF, San Luis Potosí y me encanta.

¿Has tenido alguna mala experiencia?
Me he puesto muy mal con la fiebre chikunguña en Chiapas. Llegué a México, bajé la guardia y dije: “con todo lo que he pasado, aquí ya es pan comido”. Y que me enfermo.

¿Cómo pagas el viaje?
Cubro una parte con ahorros, otra con patrocinadores y donaciones. Y quien simpatice con mi causa puede apoyarme a través de www.earthwidewalk.org.

¿Cuándo terminas?
Mi itinerario original era ir por Monterrey para cruzar a Estados Unidos, pero me han dicho que es muy peligroso, así que llegaré a Cancún y tomaré un vuelo a Miami.
Subiré por toda la costa hasta Nueva York, donde tomaré otro avión a Lisboa y de ahí a pata hasta Madrid. En total serán 31 países.