Analine Cedillo 
Agencia Reforma

TETON VILLAGE, Wyoming.- El invierno en esta región estadounidense hace las veces de un cedazo: la misma nieve fresca que atrae a los esquiadores desde hace medio siglo pone a prueba a cuantos aspiran a vivir en el valle de Jackson Hole.
Seducidos por la majestuosa silueta de la Cordillera Teton y la corriente del Río Snake, miles de forasteros llegan y pronto se enamoran de sus paisajes naturales, el sabor de sus cervezas artesanales y la buena onda de sus habitantes.
Es la típica historia de la mayoría de las personas que trabajan en hoteles, boutiques de exquisita curaduría, acogedores restaurantes y cafeterías que abundan tanto en el pueblo de Jackson como en Teton Village, al pie de las pistas.
“Uno realmente tiene que desear vivir aquí, Jackson no es un lugar al que uno llega por azar”, asegura Julie Calder, originaria de Boston y gerente de ventas para Latinoamérica de Jackson Hotel Mountain Resort.
“En el invierno la vida no es tan sencilla”, opina Kendra Alessandro, una texana que llegó a este pueblo del noroeste de Wyoming para vivir con su esposo y quien representa al grupo restaurantero Fine Dining.
Si se logran resistir nevadas y temperaturas por debajo de los 20 grados centígrados en los días más fríos, las recompensas son infinitas: se tiene el privilegio de vivir en un condado donde más del 97 por ciento del terreno es un área natural protegida; muy cerca del National Elk Refuge, que cuida a unos 11 mil alces; a pocos kilómetros de los parques nacionales Yellowstone y Grand Teton y en un estado con sólo medio millón de habitantes.
Hace 50 años la apertura de Jackson Hole Mountain Resort cambió la dinámica del valle. De ser una comunidad vaquera -que en sus primeros años tuvo encontronazos con los hippies y “ski bums” que llegaban en busca de trabajo para solventar su pasión-, ésta se ha transformado en un destino turístico con actividades disponibles todo el año: esquí, recorridos en snowmobile, pesca, senderismo, ciclismo de montaña y alojamientos de lujo, entre ellos el Four Seasons Resort Jackson Hole.
Y la evolución sigue. El 19 de diciembre el resort celebró sus primeras cinco décadas con el estreno del Teton Lift, una telesilla que lleva hasta áreas para intermedios y expertos, antes exploradas por sólo unos cuantos. El proyecto duró tres años en completarse, con una inversión de 10 millones de dólares.
Fuera de las pistas, el espíritu del Viejo Oeste también se ha sofisticado. En los lugares impera una atmósfera al mismo tiempo rústica y de cuidado diseño. Cabañas históricas y espacios más modernos albergan suculentas propuestas gastronómicas que van del comfort food americano, como Café Genevieve, hasta platillos con influencia asiática y mexicana, como The Kitchen.
“Antes no teníamos sitios así, tan chic”, comenta Lisa Flood, una escritora californiana que desde hace más de una década habita en Jackson.
Mientras damos sorbos al chocolate caliente de la cafetería Phersephone -que se distingue por su rico malvavisco de menta hecho en casa-, planeamos el itinerario en busca de las joyitas de este pueblo de montaña que complementan el esplendor natural.

Lo más nuevo
A propósito de sus primeros 50 años, Jackson Hotel Mountain Resort está de estreno y presume una agenda bien nutrida hasta fin de su temporada, el 3 de abril de 2016. Aquí una probadita:
– Teton Lift. La nueva telesilla recorre 502 metros de ascenso vertical y tiene capacidad para transportar 2 mil 223 personas por hora. Da acceso a terreno poco explorado y a tres pistas: Wide Open; la flamante y empinada The Kemmerer Run, y The Craigs Run.
– Piste Mountain Bistro. Una nueva alternativa para comer o cenar, situada al final de la Gondola Bridger, a 2 mil 772 metros de altura. La propuesta del chef ejecutivo, Wes Hamilton, son platillos americanos para compartir, a medio camino entre el menú del sofisticado Couloir Restaurant y el relajado Off Piste.
– Rendezvouz Spring Festival. La tercera edición de este festival promete un fin de semana lleno de conciertos al aire libre en la base del resort de esquí y el la histórica plaza del pueblo de Jackson o Town Square.