sapiens_logoDavid Reynoso Rivera Río
Hace ya un par de días, se conmemoró el Día del Abogado. Los tiempos hacen propicias las reflexiones acerca de la profesión; sin embargo, he encontrado que son pocos los mensajes dedicados a los futuros abogados y derivado de ello es que en esta ocasión he decidido, desde mi humilde perspectiva de estudiante de Derecho, dedicar las líneas de la semana a todos mis colegas, estudiantes de la carrera de abogado que aspiramos y buscamos consolidarnos como abogados en los próximos años.
Ser estudiante de Derecho, debe entenderse como una gran responsabilidad ya que somos nosotros quienes tendremos en nuestras manos el porvenir jurídico de nuestro anhelado Estado de Derecho. Durante la universidad, uno de los principales conceptos que aprendemos es el de la justicia, el cual comenzamos a analizar desde la definición de Ulpiano (Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi) hasta aquella que parte del Derecho Natural. A tal grado que nuestros cimientos jurídicos nos ponen como principal reto procurar la justicia a toda costa, por lo tanto debemos siempre tener en cuenta que el día en que encontremos un conflicto entre el derecho y la justicia, tendremos que aspirar a luchar por la justicia.
Considero que muchas veces los estudiantes hemos lamentablemente desnaturalizado la noción acerca del significado de la profesión en cuanto al servicio de los demás, ya que es muy común observar cómo en ocasiones los estudiantes manifiestan un mayor interés por el elevado cobro de honorarios al que aspiran o el nivel de vida que quisieran tener, en lugar de pensar en la satisfacción que brinda el servir y entregarse a los demás en busca de las causas justas.
Si bien el derecho se aprende estudiando, es claro que se ejerce pensando. En nuestras universidades o centros de estudio nos encontramos recibiendo todos los conocimientos teóricos posibles para poder ser aplicados en un futuro. Bien dicen que el conocimiento sólo se explica si sirve a los demás, es por ello que considero muy importante puntualizar que una de nuestras mayores funciones como estudiantes y futuros abogados, tiene lugar a partir de que comenzamos a laborar, el servicio a los demás debe consolidar el binomio formado por conocimiento y servicio, para que estos dos conceptos lleguen a su máxima expresión e inspiren a todas las generaciones a desempeñar la hermosa profesión de la abogacía.
Vivimos en una sociedad que necesita urgentemente abogados honestos, DIGNIFIQUEMOS LA PROFESIÓN. Una de las cuestiones más hermosas acerca de la abogacía deriva en la multiplicidad de labores a las cuales podremos dedicarnos, si bien el ejemplo por antonomasia sería el abogado litigante o postulante, no debemos dejar atrás que también existe el abogado juez, el abogado consultor, el abogado dedicado al servicio público, el abogado que funge como fedatario y una infinidad de labores que requieren el preciso conocimiento de las leyes. Hagamos de la abogacía el parteaguas de las nuevas profesiones en el país, demostremos nuestra profesionalización y apoyemos la colegiación así como la certificación obligatoria y entendamos que desde cualquiera de nuestras trincheras, tenemos un objetivo en común: buscar la justicia y trabajar por que México sea mejor.

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