CDMX.- Sin dimensiones de borrachera masiva, como prometía la convocatoria en Facebook, lo que se vivió la tarde y noche de ayer en Garibaldi tuvo tintes épicos. Y todo, gracias a Juan Gabriel.
Más de mil personas, según policías auxiliares, acudieron a la plaza para honrar como mejor saben las canciones de amor, desamor y parranda de “El Divo de Juárez”: bebiendo.
Pese a que está prohibido consumir en la vía pública, los agentes no hicieron nada por impedirlo. Su presencia fue como una amenaza que nunca se cumplió.
“Lo que hacemos es invitarlos a que estén tranquilos y no vayan más allá del perímetro donde está la estatua de Juan Gabriel.
“Es un problema meterse y prohibirlo, porque si te llevas a uno, todos saltan por él y luego te graban con el celular; todo un problema. Pero si alguien ya se pone muy loco, pues sí procedemos”, dijo un policía, en anonimato.
Como la autoridad y la lluvia no inhibieron a los asistentes, éstos se dedicaron a extinguir su sed con cerveza, tequila, ron y whisky.
El “arsenal” podía comprarse en las tiendas del lugar y hasta en una tienda de autoservicio en República de Honduras y Allende, en la cual la fila tardaba media hora en ingresar.
Pero hubo quienes ya llegaron preparados a la plaza, como Jesús Luna y sus amigos, quienes organizaron el evento en la red social.
“Yo quería venir con mis amigos porque el 6 de septiembre cumple aniversario una persona muy especial que ya no está conmigo, y cuando me enteré de la muerte de Juan Gabriel quise celebrar esos acontecimientos.
“La última vez que chequé el ‘face’ ya había más de 33 mil. Ojalá todos se presenten y estén tranquilos, para que todo salga bien”, dijo Luna, de 27 años.
Ahí, los presentes cantaron a todo pulmón, solos o acompañados, “Por Qué Me Haces Llorar”, “Amor Eterno” y otras.
Al anochecer, Garibaldi ya era una plaza de pueblo en fiesta patronal. Cientos de vasos se alzaban para brindar a la salud del ídolo, y algunos adultos, que fueron con niños, los dejaron jugar en los alrededores y hasta tronar cohetes.
Mientras la verbena estaba a todo dar en la casa de los mariachis, en la puerta principal de Bellas Artes varios fans del cantautor también veneraban su legado, en un altar donde figuraban toda clase de fotos suyas y arreglos florales.
La fiesta duraría lo que el cuerpo aguantara, dijo el organizador. (Manuel Tejeda/Agencia Reforma)