Josemaría León Lara

El miércoles pasado fue un día en general feliz para la inmensa mayoría de los mexicanos y es que dio comienzo la veda electoral, lo que quiere decir que se acabaron las campañas pero sobre todo el absurdo y abusivo bombardeo mediático. Fueron un total de veinticuatro millones de spots con duración de treinta segundos transmitidos tanto en radio y televisión durante los últimos dos meses.

Lo que más resulta absurdo, es que no ha cambiado la forma de hacer campaña ni política en este país; las palabras cambian, ya no son promesas si no compromisos, ya existen las redes sociales como medios alternativos pero en general es parafernalia vistosa pero sin fondo. Hoy viernes a dos días de las elecciones sinceramente no conozco a fondo las propuestas de ninguno de los candidatos de ninguno de los partidos al menos aquí en Aguascalientes.

Entre la guerra de gritos y sombrerazos y la descalificación de unos contra los otros, se olvidaron de lo más importante: el futuro de México; en fin, estos son nuestros partidos políticos, esta es nuestra clase política, que atentan contra nuestra democracia.

Ya en alguna otra ocasión lo he comentado es grosero tener tantas opciones políticas, situación que se convierte confuso y además de cierto modo macabro. El domingo al tener la boleta en mis manos, me voy a encontrar con diez partidos políticos, y si después de dos meses de campaña no logré conocer las propuestas de los dos partidos “principales” mucho menos de los ocho restantes; es por ello que pienso que este país cada vez se pone más interesante.

La tendencia de las elecciones del domingo es que el abstencionismo estará a la orden del día, algo lamentable sinceramente, pero después de todo mal siempre sale el sol, y eso servirá para que los partidos minoritarios que para lo único que sirven es para dar falsas esperanzas de democracia a un sin número de vividores del presupuesto, pierdan su registro y desaparezcan de una vez por todas.

De acuerdo con datos publicados por El Universal el domingo pasado, las elecciones de este año van a tener un costo total de ocho mil quinientos millones de pesos, incluyendo los costos de operación del INE, de la Fepade, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de los gastos de campaña de los partidos políticos.

La suma es exorbitante y eso que solo son elecciones intermedias, el costo de la democracia en este país es muy elevado. Tengo entendido que una propuesta de uno de los partidos minoritarios en esta elección es eliminar el presupuesto a los partidos políticos, algo que no aplaudo como propuesta política para conseguir votos, porque al final del día la difusión de esa propuesta se hizo con presupuesto.

Pero la idea no es para nada mala, en realidad es así como funciona en los Estados Unidos. Cualquier candidato sea republicano o demócrata debe conseguir fondos privados para financiar su propia campaña, ya que no le es asignado presupuesto.

Claro si eso sucediera en México, de inmediato la gente se empezaría a rasgar las vestiduras porque no faltaría el sospechoso que apuntaría a que el origen de los recursos no es propiamente legal y demás argumentos, que como siempre provocan que nunca pase nada. Considero que debe ser una propuesta que salga de la sociedad civil, no de la política.

Por último, hago un llamado a acudir a las urnas este domingo, a hacer un voto consciente pensando en el futuro de nuestro México.

Agradezco los comentarios de la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter:@ChemaLeonLara