Silvia Guerra

Las fiestas se celebraron al máximo y si ustedes fueron como yo, los festejos estuvieron llenos de deliciosos aperitivos, platillos y bebidas. Como estuvieron muuuuy deliciosos, mi sistema no tardó en desestabilizarse y llegué corriendo con mi Dra. y nutrióloga preferida, Jessica Covarrubias de Délié Nutrición ConsCiencia. Platicando con ella, accedió a hacernos algunas recomendaciones para ayudarnos a ustedes y a mí a volver “al carril”, así que no los hago esperar y se las comparto.

Jessy comenta que todo lo que comes, si es en la cantidad y calidad adecuada, lo utilizas como energía, para formar y mantener en buen estado las estructuras de tu cuerpo. Pero por supuesto que como un coche, cuando se utiliza, el cuerpo también genera el desecho de la combustión: los radicales libres que resultan normalmente del proceso. Cuando se generan radicales en exceso, ese sí es un problema, ya que son capaces de destruir membranas celulares enteras a cualquier nivel de tu ser, e incluso alterar el más profundo de tus tesoros: tu ADN. Esto se vuelve mas grave, si como quizá sucedió, la calidad nutricional de tu alimentación no fue la mejor, y consumiste grandes cantidades de harinas refinadas que generan picos de glucosa, e insulina en tu cuerpo y mares de grasas, saturadas, que además del daño oxidativo, en conjunto ejercen un efecto inflamatorio destructor en tu cuerpo que acaba con esa armonía perfecta de una forma GRAVE.

¿Cómo puedes revertir este proceso de miedo e invertir en tu salud? Apostando a que ahora que lo sabes, puedes tomar la responsabilidad de cuidarlo y comenzar el aprendizaje para consentirlo y cuidarlo ya que recuerda que es el único cuerpo que tendrás TODA TU VIDA.

Jessy nos da 5 consejos básicos para iniciar este cuidado:

1.- RELÁJATE. Medita 10 minutos al día o lee un libro agradable, ríe, disfruta de la naturaleza. Existe evidencia de que esto tiene efectos positivos a nivel orgánico.

2.- ACTÚA. Desayuna siempre en la primera hora que te levantas, con un alimento rico en proteína de alto valor biológico y bajo o moderado en grasa saludable, ej. un huevo o 2 claras así de simple, acompañado de un cereal o fruta y grasa saludable, o bien puede ser un rico smoothie verde antioxidante con chía o linaza y 1 pz. de fruta.

Realiza 5 a 6 comidas pequeñas durante el día, intentando agregar en cada comida principal una ración de vegetales crudos (por lo menos 1 a 2 tz) por cada porción de proteína (una palma de tu mano … sin tus dedos) que consumas y la acompañes con granos enteros con moderación (½ tz de arroz integral o quinoa por ejemplo).

3.- MUEVETE. Es el principio y el fin, el ejercicio. Tus músculos se atrofian al sufrir tu sedentarismo y se vuelven en tu contra, pierden su función, no solo de movimiento y sostén, también a nivel molecular. Empieza por caminar 20 – 30 minutos al día 5 días por semana.

4.- HIDRÁTATE. Toma agua natural, y si estás sufriendo por que no eres gran fan, te recomiendo agregar té o hacer tus propias infusiones; hay miles de opciones ricas al paladar y antioxidantes para tu cuerpo.

5.- DUERME. Por lo menos 7 a 8 hrs al día, las estadísticas confirman que a menor horas de sueño mayor incidencia de obesidad y sobrepeso a todas las edades.

Termina la Dra. Covarrubias sus recomendaciones con esta frase: “La diferencia entre lo que eres y lo que quieres ser, es lo que haces”.

¡A cuidarnos!

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