RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

De lo que propuso el presidente de la república en torno al asunto de la mariguana, hay dos cosas que me llaman la atención y la sintetizaría en una especie de reflexión interrogante: ¿En qué momento perdimos la inocencia? En la vida humana las cosas empiezan cuando se nombran. Y de un momento para acá todo ha sido hablar de algo que durante muchos años estuvo prohibido. De la mariguana no se hablaba siquiera en el seno de las familias decentes, eso era cosa de soldados mariguanos, era asunto de la parte más baja, del peladaje, del populacho, eso no era cosa de la gente decente. Poco a poco pasamos de entender el problema del consumo de la mariguana, como un problema de salud individual a un problema de salud pública. Y si en efecto el consumo de la mariguana es tan nocivo como dicen quienes lo afirman de ese modo, con base en investigaciones neurológicas y hasta psiquiátricas, entonces el estado encontró que tenía la necesidad y la obligación de proteger a la gente para que no incurriera en el consumo de algo tan socialmente dañino, aunque el gobierno se hiciera de la vista gorda y aunque exportara mariguana el propio gobierno sobre todo al ejército de los E.U. cuando allá no se producía. Todo esto se ha mantenido en un nivel entre la medicina, la salud pública y después entre quienes no aceptaban la prohibición y seguía sembrando, comercializando, distribuyendo y vendiendo; entonces vino la mafia de los mariguaneros, los narcotraficantes, cuando todavía era una mención legendaria hablar de gente, como en Aguascalientes del Flaco Ornelas, que vendía la droga en la región, pero de ahí se pasó a una guerra contra los vendedores, y los vendedores de otras sustancias más potentes, asociadas con el consumo de drogas, que es inevitable en el mundo. Y hoy estamos dándole toda la vuelta a lo que llaman ahora el paradigma, pero estamos haciéndolo desde el punto de vista médico, que para mí no es más que un pretexto para meter el consumo de otra manera; y el consumo lúdico y recreativo, sancionado por la Suprema Corte de Justicia como el derecho humano de la libertad de elegir lo que uno quiere para su vida. Frente a ese designio de la Corte, todo esto era no solamente innecesario en materia de discusión, sino que era casi casi una consecuencia obligada, pero como se hizo muy pronto, se les olvido una cosa: subir el gramaje de 5 a 28 gramos, mas de cinco veces más, olvida la posible respuesta de una pregunta obvia: ¿Quién tiene la tonelada de cuyo pellizco se van a sacar los 28 gramos? ¿Cada cuando van a comprar sus 28 gramos? ¿En donde los pueden comprar? ¿A quién se los pueden comprar? ¿A qué precio? Porque el que se los vende es un delincuente. El que le compra al productor, al que la siembra, es otro delincuente, entonces se está haciendo licita una actividad que tiene sus tres patas y un proceso delictivo. Toda mercancía del mundo pasa por la producción, la distribución, la comercialización y el consumo. Aquí nada más están ayudando al consumo, ¿pero con los otros tres que va a pasar? ¿Van a dejar de ser narcotraficantes? Hoy no. Hoy los señores siguen siendo tan perseguidos como la semana pasada. ¿Es finalidad de esta permisividad, terminar o cambiar el modelo de la guerra contra el narcotráfico? El presidente en las Naciones Unidas dijo que sí. La Secretaría de Salud dijo que no. Estamos en el momento de la indefinición. Creo que el gobierno se dejó llevar por el empuje de una corriente que en E.U. empezó a mover todo esto, y nosotros, como siempre, vamos como el trenecito de la canción: ellos pita y caminando y nosotros en el cabus, siempre en el cabus.

LOS DERECHOS HUMANOS, TEMA DOMINANTE

Parece que llueve sobre lo mojado, en pasada entrega le comentaba que el tema de los derechos humanos sería probablemente el tema que domine la historia de este sexenio, por encima de cualquier consideración; y de pronto estamos viendo como el mundo se voltea a mirarnos, y la parte del mundo que más nos importa, por razones que es obvio y que no se necesita explicar demasiado, es la opinión de los E.U. Hoy la opinión de los E.U. es muy parecida a la de Trump y a la del gobierno demócrata de Obama, porque el señor Trump dice que los mexicanos somos unos violadores, unos delincuentes sistemáticos, unos apestados a los que hay que ponerles una pared enorme para que no se crucen y contaminen la pureza del sueño y del suelo americanos, pero del lado de los demócratas, la señora Clinton, que conoce mucho de derechos humanos, porque ha visto la violación de los derechos humanos en su país y por su gobierno, también dice que el gobierno de México tiene que endurecer sus controles frente a la tortura que la horrorizó. Ella vio a la famosa mujer de la bolsa de plástico que fue torturada por elementos del ejército y se horrorizó, no sé si tanto como si hubiera visitado Guantánamo, tampoco sé si su horror es del tamaño del que debe haber sentido cuando vio la aprehensión y supo de la posterior ejecución extrajudicial de Osama bin Laden, fuera de su país, trasmitido en directo y por satélite desde las cámaras de los cascos de los soldados. Y del cadáver de bin Laden, desaparecido como si lo hubieran agarrado en Iguala, no se supo nada, lo tiraron al mar, como hacían los argentinos durante la larga guerra sucia de las dictaduras militares de allá, de la zona austral. El caso es que a Hillary le asusta y le conmueve mucho lo que pasa en México, y así debe ser, porque para eso ellos mandan, porque para eso ellos no están en los Panamá Papers, porque para eso ellos son los jueces, nunca están en el banquillo de los acusados, pero lo que sí es evidente, es que por encima de Guantánamo, lo que ha ocurrido es México es muy peligroso, muy grave, y las consecuencias futuras van a ser sumamente costosas para el gobierno de México, no solamente para el gobierno actual, sino también para el próximo gobierno; tenga el color que tenga, este va a seguir siendo el tema dominante. Los dos temas del futuro de México van a ser los derivados de nuestra quiebra petrolera y los derivados de nuestra quiebra en los derechos humanos. Todos los órganos internacionales: la ONU, la OEA, etc., todos van a seguir visitando esta parcela, en donde de manera ubérrima crecen los espinosos cactus de las violaciones a los derechos humanos. Pero nunca veremos a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, revisando lo que pase en los E.U. en sus cárceles, especialmente la de Guantánamo, eso no lo veremos jamás, pero como ellos tienen muchas herramientas para presionar a los países, pues ahora presionan en México por lo que acaba de ocurrir, que es imperdonable, no importa si alguien pidió perdón, pero es imperdonable a los ojos de algunos; la agresión es reconocida por el gobierno, ya habló el ejército, la procuraduría, la policía, el comisionado nacional, el subsecretario de los derechos humanos, etc. pero eso no va a ser suficiente. Lo único suficiente es seguir insistiendo, Trump con su muro y el gobierno demócrata diciéndole a sus conciudadanos y a sus burócratas no vayan a Guerrero ni vayan a Acapulco porque ahí se violan los derechos humanos, se tortura y se hacen cosas horribles, más allá de la venganza de Moctezuma.