NOÉ GARCÍA GÓMEZ

 

La frivolidad del “Buen Fin” vs conmemoración de la Revolución Mexicana

Las fechas cívicas están establecidas para que la sociedad conmemore los sucesos y personajes importantes de la construcción de un país y una nación. Dichas fechas son un collage en la edificación de un presente con sus cimientos pasados.

Por una burocrática política, todas las fechas conmemorativas que ameritan asuetos académicos y laborales para responder a los actos cívicos, fueron trasladadas a los días lunes, por eso tendremos que la conmemoración de la Revolución Mexicana, uno de los movimientos sociales y populares del siglo XX en nuestro continente se conmemorara en lunes y no el día viernes.

Dicha fecha es referencia, ya que en los registros históricos es cuando Madero se levanta en armas contra Porfirio Díaz; y se caracterizó por varios movimientos socialistas, liberales, anarquistas, populistas y agrarios. Pese a que en un principio fue una lucha por el respeto al voto y en contra de la eterna reelección de Díaz, con el desarrollo se transformó en una guerra civil y popular; Además, la Constitución de 1917 emanó del movimiento y fue una de las más adelantadas del mundo, donde se reconocía los derechos laborales colectivos y las garantías sociales.

Hoy esa importante fecha para recordar un movimiento que buscó la reivindicación social, la democracia y el reparto de tierras, la empalman con un símbolo del consumo como es El Buen Fin. Si en los últimos años toda fecha cívica se recuerda solo por los días no laborales, hoy la Revolución Mexicana estará a la sombra de las ofertas de electrodomésticos, televisiones, Smartphone y computadoras.

El llamado Buen Fin tiene como principal antecedente el llamado Black Friday (viernes negro), realizado en Estados Unidos, donde las principales y más difundidas escenas en los noticieros al día siguiente son las de gente amontonadas fuera de las diversas tiendas a primeras horas de la mañana y que al abrir las puertas corren, empujan, avientan, arrojan, a toda persona u objeto a su paso, donde por lo regular hay heridos por tan energúmena acción, todo por aprovechar las grandes ofertas de hasta el 80% en diversos productos, principalmente electrónicos. Pero esa escena es reflejo de la esencia del capitalismo consumista que pretenden infundir con tal acción, de la competencia descarnada, el individualismo, el egoísmo por “la supervivencia”, la ley del más fuerte, eso en gran medida es el reflejo del sistema económico estadunidense.

En México se pretende hacer una caricatura de lo del Black Friday, caricatura pues, ni siquiera se puede llegar a la mitad de las ofertas que en la Unión América se establecen. En México hay una intención o consecuencia peor, la de atraer con una gran y mediática campaña publicitaria a las diversas clases trabajadoras y productivas del país, hacia los grandes conglomerados comerciales y poner a su disposición facilidades crediticias de hasta 40 meses para pagar y con ello generar un compromiso crediticio bancario largo acompañado de un tortuoso pago. Concretamente comprometer no solo parte del aguinaldo que se incentiva a que se adelante, sino el salario mensual del trabajador, en algunos casos, por más de tres años. Imagínense a alguien en la excitación publicitaria y la embriaguez de las compras, adquiriendo aparatos electrónicos y ropa que pagarán con la mitad de su sueldo por tres años.

Es lamentable que el gobierno federal impulse no el Buen Fin y de esa manera sino que pretenda opacar el movimiento popular y social más importante de nuestra nación junto con la independencia.