Cirze Tinajero
Agencia Reforma

Hay que mantener una conducta adecuada, aunque ocasionalmente, por estrés o descuido, muchos caen en uno que otro pecadillo.

  • No acomodar correctamente las maletas en el equipaje. Ordenar el desastre para que haya espacio para todos es una pesadilla para el otro pasajero o la sobrecargo.
  • Ser el último en abordar el avión y retrasar el despegue. Aún peor que el retraso se deba a una compra en el Duty Free.
  • Tomar decenas de fotografías del paisaje desde el avión; estar abriendo y cerrando la ventanilla puede resultar molesto para el viajero de al lado.
  • Permitir que los niños corran y griten en los pasillos. No tomar previsiones para que se distraigan a bordo, especialmente en trayectos largos.
  • Cambiar el pañal a la vista de todos. Aunque se trata de un bebé hay que considerar al de al lado.
  • Ocupar un asiento que no te corresponda. Antes de intercambiar, se debe pedir permiso para hacerlo.
  • Usar las bocinas de los dispositivos electrónicos. Si no traes audífonos, tendrás que buscar otra manera de distraerte.
  • Quedarse dormido y usar al compañero de asiento como almohada. Qué vergüenza para uno y qué molesto para el otro.
  • Ponerse de pie en cuanto el avión aterriza, pero sigue en movimiento. Resulta peligroso ya que puede suceder algo en la pista que provoque que el piloto deba frenar de emergencia.
  • Sacar la cámara en las zonas de migración y aduana, así como en las bandas de recolección de equipaje; está prohibido.

FUENTE: Debrett’s, organización inglesa establecida en 1769 que ofrece cursos y clases de etiqueta y protocolo.